domingo, 23 de diciembre de 2012

La "Pepa" y la Educación


En el presente trabajo se mostrará el contexto histórico donde tuvo lugar la Constitución española de 1812, las características de la sociedad en aquella época y, por último, la importancia que esta Constitución dio a la Educación gracias a las ideas ilustradas.

La Constitución de 1812 es uno de los textos jurídicos más importantes del Estado español que ha servido para sentar las bases de constituciones posteriores. Fue promulgada en Cádiz el 19 de Marzo de 1812, día de la festividad de San José, por lo que popularmente fue conocida como “La Pepa”.




CONTEXTO HISTÓRICO.

Entre 1808 y 1812 en España y sus territorios, tuvieron lugar una serie de relevantes hechos históricos.

El primero de ellos fue la Guerra de la Independencia, en la que el pueblo español se levantó contra la ocupación francesa. El segundo consistió en la celebración de las Cortes de Cádiz y la elaboración de la primera Constitución española, donde se reconocen los derechos y libertades individuales. El tercero, la independencia de los territorios españoles en América, se puede considerar el acontecimiento más importante del siglo, ya que con esta pérdida, España pasó a ser una potencia de segundo orden después de haber constituido un imperio de carácter mundial.

La Guerra de la Independencia fue un conflicto armado que tuvo lugar ante la invasión de España por parte de Francia, al frente de cuyo ejército se encontraba su emperador, Napoleón Bonaparte. La contienda se desarrolló en un contexto de grandes cambios sociales y políticos, y en ella fue esencial la participación del pueblo, que se sublevó contra la ocupación de un ejército extranjero, a la vez que manifestaba su descontento con el rey Carlos IV. Sus consecuencias fueron muy graves, ya que se produjo un importante descenso demográfico y una crisis económica global.

Durante esta guerra se puso por primera vez en marcha el sistema de las "guerrillas". A falta de un gran ejército nacional con que combatir al enemigo, el pueblo se organizaba en pequeños grupos locales que hostigaban al ejército francés en zonas como bosques o montes, disolviéndose inmediatamente una vez cumplido su objetivo.

En las diversas regiones españolas surgieron las Juntas, órganos de gobierno formados por intelectuales y políticos encargados de la organización del país durante la guerra. Por su situación geográfica, Andalucía se convirtió en el principal foco de resistencia nacional tras la capitulación de Madrid. Después de Sevilla, Cádiz acogerá la Junta Suprema Central.

En Cádiz se refugiaron los representantes de la nación española, quienes convocaron unas Cortes encargadas de promulgar un cuerpo legislativo que pusiera fin al Antiguo Régimen, y sobre el que fundar un nuevo orden social.

Los trabajos de esta asamblea culminaron con la proclamación de la primera Constitución española, el 19 de marzo de 1812. Esta Carta Magna, avanzada para su época, se basa en el principio de igualdad de los ciudadanos ante la ley, y reconoce los derechos individuales (por ejemplo, el derecho a la educación, a la libertad o a la propiedad).

Además, instaura la separación de poderes y la soberanía nacional, mediante la cual los ciudadanos ejercen el poder a través de sus representantes, acotándose así las atribuciones de la monarquía.

La independencia de las colonias españolas en América se desarrolló a través de diversas guerras, al término de las cuales un gran número de territorios que pertenecían a España se emanciparon de ella, dando lugar a repúblicas independientes.

En su origen está el deseo de tomar el poder que manifestaban las minorías cultas criollas, formadas por americanos descendientes de españoles que se vieron influidos por las nuevas ideas liberales que recorrían el mundo. También hay que tener en cuenta la crisis política y económica que afectaba a España, que mermó su capacidad de reacción.

Las guerras de independencia hispano-americana tuvieron un doble carácter: por un lado, internacional (ya que enfrentaban a España con otras naciones), y por otro, civil, pues dentro de las naciones americanas lucharon los independentistas contra los partidarios de la monarquía española.

En 1808 tuvo lugar en México el primer levantamiento, a partir del cual se sucedieron otras revueltas en la mayoría de las colonias americanas, que establecieron Juntas de autogobierno.

En todo el proceso tuvieron un papel destacado los "libertadores" o "padres de la patria", líderes político-militares, entre los que destacan el venezolano Simón Bolívar o el argentino José de San Martín.

SOCIEDAD ESPAÑOLA DE PRINCIPIOS DEL SIGLO XIX.

Por un lado nos encontramos el crecimiento demográfico que se dio en España al comenzar este siglo.

En el primer tercio del siglo produce un lento crecimiento de la población, provocado por: el cultivo de nuevas tierras, el despegue industrial, cierta estabilidad política y aplicación de medidas médicas e higiénicas. Pero este crecimiento se produce más por avances médicos que por las transformaciones económicas, dando lugar a un desequilibrio entre población y recursos que serán los causantes de episodios de emigración y tensión social.

A partir de 1830 tendremos más población, al aumentar los matrimonios, disminuir la emigración (emancipación de las colonias), nuevas posibilidades económicas y reducción de la mortalidad. Sin embargo las tasas de natalidad y mortalidad, comparadas con las europeas, siguen siendo muy elevadas: la primera, por la mentalidad, creencias, atraso cultural, necesidad, etc.; y la segunda debido a sucesivas crisis agrícolas, a la elevada mortalidad infantil y a las epidemias.

El  crecimiento fue mayor en la periferia, disminuyendo en el interior, lo que da lugar a una desigual distribución demográfica.

Con respecto a las migraciones en el siglo XIX, tuvieron gran incidencia sobre lo dicho antes. Como es lógico, hay que distinguir entre:
• Emigración interna, del campo a la ciudad: aunque había existido siempre, se intensifican desde 1850.
• La emigración externa: también se generaliza a mediados de siglo, ante la permisividad del Gobierno.
Los emigrantes son en su mayoría obreros manuales, comerciantes y algunos técnicos.
En lo que se refiere al proceso de urbanización, las ciudades crecieron más que el ámbito rural, debido a las migraciones, por lo que se origina un proceso de urbanización positivo. A pesar de esto, aún existía mayor población rural que urbana.

Además de las grandes ciudades españolas (Madrid, Barcelona, Valencia, Málaga, Bilbao), desde mediados de siglo vuelven a recuperarse las capitales de provincia, debido a varias causas: administración provincial, servicios, la llegada del ferrocarril, industrias, comercio, etc.

Por otro lado es importante destacar la estructura social. Con la muerte de Fernando VII en 1833, se había iniciado el proceso hacia el definitivo asentamiento del nuevo modelo de sociedad de clases.

El racionalismo liberal considera a todos los hombres iguales en derechos y aspiraciones, pero sus capacidades y actitudes determinan su lugar en la escala social. Mérito y esfuerzo eran el nuevo criterio de estatus, cuya expresión es la propiedad, que regula la participación política. Mérito y propiedad modificó el principio de igualdad y excluyó de la participación política a la mayoría de los ciudadanos.

En cuanto a la aristocracia, se destaca que la nobleza mantenía una vigencia social. La mentalidad nobiliaria fue el motor de los movimientos ascensionales de la burguesía. La nobleza, que carecía ahora de un estamento jurídico diferenciado, era una élite asociada a la burguesía con un gran poder económico e influencia política. El poder económico de la nobleza permanecía intacto. Esta nobleza fue tratada con consideración por la nueva oligarquía liberal. Para ello necesitaba que la nobleza fuera compatible con el nuevo modelo de la sociedad. De ahí que volviera a asignarle su tradicional papel de ser puente y freno (a través del Senado) entre el Congreso. En definitiva representante del pueblo, y la monarquía.

Por otro lado se encuentra la Iglesia, que aparecía como un elemento útil para el mantenimiento del régimen político. Privada de buena parte de sus riquezas por la desamortización, la Iglesia había perdido no sólo poder político y fuerza, sino que, además, pasó a depender económicamente por completo del Estado, por lo que optó por dedicarse solamente a lo espiritual. Su importancia fundamental será su gran influencia social que sigue manteniendo sobre la población.

Relacionado al Ejército de esta época, otro grupo del estrato superior, y de extraordinaria influencia, fue el de los jefes militares. La victoria en la Guerra Civil les había proporcionado seguridad en sí mismos y una desconfianza radical hacia los políticos. Se sentían monárquicos constitucionales. Todo ello les llevó a hacerse políticos y a participar en los gobiernos (“Régimen de los generales”) hasta 1868.  La clase media les aceptó plenamente porque eran una garantía para la guarda de su propiedad. Por otra parte, la misma unión de militares con la nobleza reforzaba aun más su poder.

En el penúltimo escalón de la pirámide se encontraba la Burguesía. Isabel II pudo ganar la guerra civil y asentarse en el trono gracias al apoyo de la nueva burguesía. Ésta aprovechó la llamada de la Corona para ascender al poder y construir un Estado a su medida (Estado liberal). La burguesía española no sólo desplazó a la aristocracia como clase dominante, sino que se identificó con ella y aspiraba a adquirir su rango y prerrogativas. Era una burguesía aristocratizante. Isabel II concedió un enorme número de títulos nobiliarios.

Políticos, funcionarios, propietarios agrícolas y empresarios industriales merecen ser considerados en conjunto y prevalecía entre ellos el sentimiento común del nosotros. Económica y socialmente estaban incluidos en los que los políticos llamaban clase media, un concepto muy amplio que comprendía también a la baja burguesía. Constituían tan sólo una parte de esa clase media, aunque principal. El núcleo fundamental de este grupo lo constituían los dueños de medianos y pequeños negocios. Existía una ausencia de una conciencia de clase media.

Por último se encontraban las masas populares, donde se situaban los campesinos y proletarios. Dentro de este grupo existían diferentes niveles o capas, que descendían hasta llegar al proletariado. Después de su espectacular participación en la Guerra de la Independencia, el elemento popular quedó sumiso en un silencio que derivaba de la misma inmovilidad que le había otorgado la ideología liberal. No formaba un todo unitario, sino que se dividían en dos grupos diferentes: rural y urbano.

Influencia de las ideas ilustradas en el concepto de la Educación de la Constitución de 1812.

La Ilustración es un movimiento filosófico y cultural que nació en Inglaterra en el s. XVII y en Francia desde principios del s. XVIII hasta el inicio de la Revolución Francesa.
El pensamiento ilustrado ejerció una influencia indudable en la Constitución de 1812 para realizar reformas económicas y sociales. Principalmente, estos ilustrados se interesaron por:

- La Reforma y la reactivación de la economía. Aquí se destaca la mejora del sistema educativo.
- Crítica moderada de algunos aspectos de la realidad social del país.
- Interés por las nuevas ideas políticas liberales, aunque, en su mayor parte, no apoyaron planteamientos revolucionarios.

Durante este período se crearon las principales Academias. Se establecieron la Real Academia de la Lengua, Medicina, Historia, Bellas Artes de San Fernando, y, junto a ellas, el Jardín Botánico y Gabinete de Historia Natural.

Como se ha dicho anteriormente, la Ilustración ejerció gran influencia en la Constitución de 1812, destacando esta época por la importancia que se dio a la Educación.

La "Pepa" pasará a la historia por ser la única constitución española que ha dedicado un título exclusivamente a la Educación. Cuando las Cortes de Cádiz aprobaron el titulo IX de la Constitución, dedicado a la instrucción pública, los diputados estaban reconociendo su deuda con los hombres de la Ilustración. Aquí, como en tantos otros aspectos de la Constitución de 1812, los liberales aparecen como herederos de las ideas matrices de la Ilustración. En efecto, la fe en la Educación básica común a todos los hombres, la conveniencia de la gratuidad total de la instrucción elemental, la necesidad de un plan general de la instrucción pública, son ideas que hombres como Jovellanos, Cabarrús o Campomanes habían difundido con extraordinaria tenacidad por todo el territorio nacional.

Aún cuando la fe en la fuerza transformadora de la educación proviene de la herencia de la Ilustración, el papel de la educación en la nueva sociedad liberal que se prepara, adquiere connotaciones propias y relevantes. Los liberales, arraigados en la tradición progresista del siglo XVIII español, tienen fe en el progreso, ligado ahora al desarrollo de la instrucción. Pero al mismo tiempo tienen fe en la igualdad, que en el liberalismo de la primera hora no es solo igualdad, sino fundamentalmente igualdad ante las luces, igualdad ante la educación. De ahí que la instrucción, tal y como la definiese el "Informe Quintana", de 1813, deba ser universal , extensible a todos,  pública , abierta a todos los ciudadanos, gratuita, uniforme y libre.

Para los liberales de esta época, la educación aparece, pues, no sólo como factor de progreso, sino también como elemento básico del nuevo régimen político que nace. Son conscientes de que una democracia estable sólo es posible si cuenta con una población educada para la libertad, con una población básicamente instruida, conocedora de sus derechos y de sus deberes, forjada en la difícil virtud de la convivencia y de la tolerancia. Tal es la concepción que late en el dictamen que la comisión de Instrucción Pública de las Cortes realizara en torno al primer proyecto legislativo regulador de la educación:

"Sin educación, es en vano esperar la mejora de las costumbres: y sin éstas son inútiles las mejores leyes, pudiéndose quizás asegurar que las instituciones más libres, aquéllas que más ensanche conceden a los derechos de los ciudadanos, y dan más influjo a la Nación en los negocios públicos, son hasta peligrosas y nocivas, cuando falta en ella razón práctica, por decirlo así, aquella voluntad ilustrada, don exclusivo de los pueblos libres, y fruto también exclusivo de una recta educación nacional. Con justicia, pues, nuestra Constitución política, obra acabada de la sabiduría, miró la enseñanza de la juventud como el sostén y apoyo de las nueva Instituciones; y al dedicar uno de sus postreros títulos al importante objeto de la Instrucción pública, nos denotó bastantemente que ésta debía ser el coronamiento de tan majestuoso edificio."
(Dictamen sobre el proyecto de Decreto de arreglo general de la enseñanza pública, de 7 de marzo de 1814).

Dentro de esta concepción, los diputados españoles trazarán el esquema básico del edificio educativo preconizado por los nuevos tiempos. Siguiendo las pautas que marca Condorcet en sus famosas "Memorias" sobre la instrucción pública, establecerán tres grados en el proceso educativo: una primera enseñanza, de extrema importancia para la nación, una segunda enseñanza, cuya ausencia es en sentir de la Comisión la principal causa del atraso en que se halla la educación en nuestra Monarquía; una tercera enseñanza que facultará para el ejercicio profesional.

Por último, cabe destacar los artículos del título XI de la instrucción pública que fueron mostrados en la Constitución de 1812:

Art. 366. 
En todos los pueblos de la Monarquía se establecerán escuelas de primeras letras, en las que se enseñará a los niños a leer, escribir y contar, y el catecismo de la religión católica, que comprenderá también una breve exposición de las obligaciones civiles.
Art. 367. 
Asimismo se arreglará y creará el número competente de Universidades y de otros establecimientos de instrucción que se juzguen convenientes para la enseñanza de todas las ciencias, literatura y bellas artes. 
Art. 368. 
El plan general de enseñanza será uniforme en  todo el Reino, debiendo explicarse la Constitución política de la Monarquía en todas las Universidades  y establecimientos literarios donde se enseñen las ciencias eclesiásticas y políticas.
Art. 369. 
Habrá una Dirección general de estudios, compuesta de personas de conocida instrucción, a cuyo cargo estará, bajo la autoridad del Gobierno, la inspección de la enseñanza pública.
Art. 370. 
Las Cortes, por medio de planes y estatutos especiales, arreglarán cuanto pertenezca al importante objeto de la instrucción pública.
Art. 371. 
Todos los españoles tienen libertad de escribir, imprimir y publicar sus ideas políticas sin necesidad de licencia, revisión o aprobación alguna  anterior a la publicación, bajo las restricciones y responsabilidad que establezcan las leyes.

CONCLUSIONES.

Gracias a las ideas de la Ilustración y la Constitución española de 1812, la educación ha ido progresando a lo largo de estos años. En el año 1812 la educación se centraba principalmente en alfabetizar a las personas mientras que la de 1978 se interesa por el desarrollo de la personalidad humana. Otro aspecto que se destaca es la libertad de enseñanza que existe hoy en día, ya que en el año 1812 todo estaba enfocado a los conocimientos sobre la Monarquía.

Es importante tener en cuenta el contexto histórico donde se desarrolla cada Constitución, pues en aquella época gobernaba el liberalismo y actualmente vivimos en una sociedad democrática, que al igual que el liberalismo, pone gran interés en que todas las personas adquiramos conocimientos a través de escuelas públicas.

Se puede decir que el liberalismo, la Ilustración y la Constitución española de 1812 han servido para hacer que nuestro país haya progresado en cuanto a la educación y todos podamos desarrollarnos como personas libres y con derecho a la educación.

BIBLIOGRAFÍA.
http://www.discoverycadiz.es/cadiz/El-pensamiento-ilustrado-en-la-Constitucion-de-1812
http://www.cadiz2012.es/constitucion.asp
http://personal.us.es/alporu/legislacion/constitucion_1812_educacion.htm
http://www.juntadeandalucia.es/educacion/webportal/web/la-pepa/visitas
http://www.uchbud.es/temas/EcoSoc_sXIX.pdf
http://www.congreso.es/consti/constitucion/indice/titulos/articulos.jsp?ini=27&tipo=2

No hay comentarios:

Publicar un comentario